“SI NO CONOCES LAS CEPAS CRIOLLAS, NO CONOCES EL VINO DE SUDÁMERICA”

Publicado el 14 abril 2022 Por Mariana Martinez @reinaentrecopas

Conversamos con Amanda Barnes, autora del ya premiado libro que enseña en profundidad sobre vinos de Argentina, Uruguay, Brasil, Perú, Bolivia y Chile a profesionales en mercados de habla inglesa.

Amanda Barnes llegó el año 2009 a Argentina desde Hampshire, Inglaterra, con el plan de vivir un año como periodista free lance con foco en viajes y gastronomía. Fue pensando en que no sería buena escritora de gastronomía si no sabía de vinos, como ideó un plan. Con sus ahorros, viviría modestamente tres meses en Argentina aprendiendo de vinos, tres meses en Perú escribiendo de gastronomía, y tres meses en Colombia escribiendo de viajes. Pero cuando llegó a Argentina, nos cuenta ahora en una mañana de otoño en Santiago, al comenzar el curso de vinos en Buenos Aires se dio cuenta que el vino argentino estaba en Mendoza. Así es que para allá se fue, y allá se quedó, hasta hoy.

Amanda Barnes nos visitó en marzo 2022 en plena vendimia, oportunidad que aprovechó para grabar algunos videos para el club de vinos 67 Pall Mall.

Con un casi perfecto español y un acento argentino que va mutando a acento chileno mientras pasan los minutos, nos cuenta Amanda: “Encontré que el vino tenía todo, la gastronomía, el viaje… además empecé a aprender de historia y geología; ahí encontré mi nicho y me encantó”.

Con estudios en Literatura Comparativa y Periodismo, Amanda está en Chile como parte de sus viajes anuales para saber más en terreno de nuestros vinos; un trabajo que ha ido haciendo desde su primera oportunidad como free lance, en inglés, yes, para una revista de vinos en Mendoza y cuyos experiencias fue plasmando en su página web personal The Squeez; nombre que luego mutó para hacernos la cosa más fácil a The South America Wine Guide.

Pero este viaje a Chile en plena vendimia 2022, es diferente. Sobre la mesa que compartimos está su primera The South America Wine Guide publicada en papel.

Son más de 500 páginas llenas de color, mapas inéditos, historias, personajes, gastronomía y vinos por supuesto. Saber más de este trabajo que es una bajada literal, a tierra, de esos diez años de viajes junto al vino de Sud América, con escapadas además a Brasil, Uruguay, Perú y Bolivia, es la razón de nuestro encuentro.

Así fue como pronto descubrimos que este trabajo titánico, comenzó a convertirse en libro en julio del año 2019, y debido a uno de los cursos presenciales en Londres, en el camino a obtener el título de Master of Wine, quedó bloqueada en Hampshire, donde finalmente lo terminó junto a su madre (quien recién enviudaba). Fueron, sin querer, 18 meses sin su gata. “Por suerte me reconoció al volver”, nos dice aliviada Amanda.

Llena de mapas inéditos está la South America Wine Guide. Amanda estará feliz de que los utilicen, el trabajo fue arduo. Eso sí, no olviden colocar la fuente.

Habiendo formado todo su equipo de trabajo en Argentina, antes de viajar, el diseño, ilustraciones, fotos y mapas inéditos, nos cuenta que se debieron coordinar on-line. Igual que mucha de la información que requirió un trabajo colaborativo muy grande, para obtener cifras y datos, y así construir la red de información. De allí la autoría del libro «Amanda Barnes & Amigos». ¿Los datos más difíciles de conseguir? «Los de Brasil, por lejos», dice.

Se trató de un trabajo un poco diferente, al de Hugh Johnson, (imaginamos unos más de 40 años atrás), con quien colabora para su Atlas de Vinos del Mundo. La diferencia, descubrió conversando con él en 2019, es que en sus inicios pedía ayuda para identificar la ubicación de viñedos por carta, y las respuestas tardaban meses.

Un buen problema hoy es saber que la primea edición The South America Wine Guide (€35.00) ya se agotó, y que podemos comprarla por menor precio on-line (€15.00), con un formato que es igual de lindo al del papel. También podemos comprar las guías de cada país por separado, a un precio más módico todavía. Eso sí, ya está lista para entrar a imprenta la segunda edición actualizada en papel, precisamente por algunos ajustes que debió hacerle a los mapas para poder venderla en Sudamérica. Y bueno, como perfeccionista que ya nos vamos dando cuenta que es, actualizó algunos datos, sumó algunos vinos y expandió la guía de bodegas. Todo lo que le sumó unas 24 páginas más. Una locura para una casa editorial; un lujo propio de una auto edición.

“Tuve un par de propuestas y me decían, por qué estás gastado tantas páginas y tiempo en uvas que no importan nada. Otros me dijeron debes sacar a Perú y Bolivia”. Además, como colaboradora de publicaciones inglesas importantes como el mismo Altas de Hugh Johnson, Oz Clarke o Jancis Robinson, Amanda cuenta siempre tenía sólo un par de páginas para contar todo lo que estaba pasando en el mundo del vino Sudamericano, así es que dijo: “chao, lo hago yo sola”.

Su interés mayor, nos dice, era hablar de esas cepas únicas que comparten los países productores de vino de América del Sur, las que en la guía presenta como la familia de Cepas Criollas.

Cuando llegó a Argentina en 2009, recuerda Amanda que nadie hablaba de estas Cepas Criollas. “Yo debo haberlas probado cuando compraba damajuanas; seguro tomé algo en cortes con Cereza y Malbec… Fue en Chile, cuando fui al Itata en 2012 cuando me empezaron a hablar de estas cepas viejas, tan bonitas, y me mostraron el viejo Malbec… Cuando ves esa viñas tan torcidas y bonitas, dices ¡wow!, es como un abuelo que necesita le pongamos atención y darle cariño… Porque si no las cuidamos van a morir y vamos a perder toda la historia”.

Amanda recuerda también cuando propuso escribir por primera vez una nota sobre Cepas Criollas a la revista inglesa Decanter, para la cual colabora ya desde años: “Tuve que hacer un plan. Me dijeron, bueno confiamos en ti, pero no hemos visto ninguna nota sobre ellas. ¿Estás segura que hay mucha gente haciendo vinos que se pueda justificar? Les mandé una lista con todos los productores en Chile y Argentina. Desde entonces he podido escribir más”.

Soy fan de las Cepas Criollas y viejos viñedos, son clave para la cultura y la historia, son parte del futuro de vinos latinoamericanos y los unifica. Argentina, Chile, Perú y Bolivia, todos tienen esas cepas. Y aunque en Chile se refieren principalmente a la cepa País, en Argentina está Torrontés y varias otras… Toda las uvas criollas vienen principalmente de las dos variedades que trajeron los españoles: Moscatel de Alejandría y Listán Prieto o País”.

Para destacar su importancia, Amanda las presenta ya en las primeras páginas The South America Wine Guide, y las ilustra con su árbol familiar, como una manera simplificada de explicarlas. La fuente de esta ilustración de Cepas Criollas es el INTA de Argentina, en base a su información científica enfocada en uvas para vino. Con el INTA cuenta ha trabajado de la mano estos años, ayudando a contactarlos con pequeños productores.

Así vemos como en este árbol familiar Moscatel de Alejandría y País o Criolla Chica en Argentina, son los padres de esta familia de Cepas Criollas. Un concepto que desde Chile vemos diferente, pues las criollas de este lado de la cordillera son sólo las cepas nacidas en tierras sudamericanas, como son la Torrontés de Argentina o nuestra Blanca Ovoide, registrada en Argentina, por cierto por el INTA como Huevo de Gallo.

En el libro, bien lo explica: El término español Criolla se usa para referirse a personas, culturas y especies animales y vegetales que nacieron en las Américas de mestizo español y ascendencia nativa. Y el gran árbol genealógico de Variedades de uva criolla recibe su nombre por esa razón. Aunque algunas otras especies de vides ya existía en las Américas antes de la llegada de los españoles, ninguno de ellas era Vitis vinifera ni se habían utilizado nunca para vino.

En nuestra conversación agrega: “Usando el término Cepas Criollas estoy intentando simplificar, porque para alguien extranjero es más fácil entenderlo… Si dices que son patrimoniales, dices que las otras no lo son; ancestral tampoco funciona en inglés porque sí vinieron de otro lado… Yo estoy enfocada en mercados de Estados Unidos y Europa y para ellos es más fácil porque se refiere a todas las cepas que no van a conocer, que no son las típicas Cepas Internacionales Cabernet, Merlot, Chardonnay… y que básicamente no están en otro lugar; tal vez algo en Canarias, pero allí son rarezas”.

Los resultados de este conocimiento compartido en idioma inglés ya la tienen más que contenta. “Los Master of Wine y Sommeliers que han comprado el libro me escriben y me dicen: Amanda he aprendido un montón… Quieren saber más, quieren saber dónde pueden encontrar estos vinos y seguir aprendiendo”. No exagera, ciertamente, libros de estudio como los del WSET (sistema de estudio y certificación inglés más difundido por el mundo entero) todavía hablan poco de estas cepas únicas en profundidad; tampoco específicamente en el caso de Chile, sobre nuestros Carignan o Cinsault. Es por esta misma razón, cuenta Amanda que está buscando la manera de imprimir o traerla a Sudamérica, aunque sea en inglés. Atentos, les iremos contando cómo conseguir la guía cuando llegue. Pero recuerden está on-line.

Amanda agrega: “Por eso también escribí este libro, porque hay un desnivel enorme con el contenido que se difunde los vinos de Sudamérica, y su posicionamiento… Se producen mucho acá, pero no hay conocimiento afuera. Mi esperanza como autora es que más gente de la industria lo lea, aprenda y se apasionan y compren más vinos de Sudamérica. Inglaterra y Estados Unidos están recibiendo pocos vinos de País o Carignan, y en general no los conocen. No reciben toda la riqueza que tiene Sudamérica. Quiero impulsar que la gente se interese, tenga la información; que en su tienda tengan la guía para aprender, informar y poder vender”.

Otro logro de esta Guía, muy reciente, ha sido el premio que recibió este año, el mismo Día Internacional de la Mujer y cumpleaños del novio argentino de Amanda. Se trata del premio John Avery Award otorgado por la Fundación André Simon. “Es un premio muy especial porque lo otorgan en conjunto los jurados que eligen el mejor libro de gastronomía y el mejor libro de bebidas; y suelen ganarlo los libros de gastronomía, nunca tampoco lo había ganado un libro sobre Sudamérica. Por eso cuando me nombraron como ganadora, al final de la ceremonia on-line, ya casi ningún amigo o familia en Inglaterra estaba conectado. No pensaron que podía ganarlo. Yo sí tenía algo de esperanza». Allí se quedó esperando este último premio con su copa de Champaña en mano y la compañía a la distancia de subeditora Helen Conway; quien, por cierto, vive en Chile. 

Amanda también nos cuenta que la edición en papel de la guía nació de otro concurso, Geoffrey Roberts Award, esta vez para personas que trabajan difundiendo la cultura del vino del Nuevo Mundo, y que exigía para postular al premio en dinero, especificar en qué proyecto lo gastaría. El mayor resto de los costos, los financió con sus ahorros de trabajo como free lance estos diez años junto al vino.

La segunda edición, que entra a imprenta próxima semana, ha avanzado ya gracias a la presencia premium de bodegas en su página web. “Eso sí, aclara, no me mandan los textos, todos los escribo yo”.

Si se lo preguntan… Colombia sí sigue siendo un pendiente para Amanda en su wish list de viajes, y también sí sigue escribiendo, aunque menos, sobre viajes; aunque ya verán no para de viajar. Y… por qué Sudamérica, teniendo el mundo entero para elegir? Porque fue nuestra literatura, también lo cuenta en su guía, la que eligió comparar con la de los griegos, y en ese profundo estudio la atrapó nuestro realismo mágico.

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